Segunda crítica de mi novela, a la tercera, le parto la cara a alguien

¡Ey, si me han enviado la segunda crítica de “Al otro lado de las llamas”! No me lo puedo creer, sólo un mes después de pedírselo, Laia me ha enviado una crítica de 5 líneas (sí, Laia, va con “rintintín”). ¡Qué tía, a línea por semana, va! Ya sé que no podías dormir preguntándote qué opinarían los lectores primigenios (bueno, no quiero decir que sean viejos, si no que han sido los primeros. Si eres uno de ellos, eres muy joven, seas quien seas) de esta novela que voy colgando por elegantes fascículos coleccionables. Pues bien, aquí tienes la crítica:

 

“En mi opinión la novela de Vanessa describe con un lenguaje fresco y fluido las aventuras de la joven Kendra. El lenguaje directo, que ella no sabe muy bien qué significa, le da un carácter diferente entre tantos libros con descripciones inacabables.

Para mí fue una sorpresa muy agradable.

PD: Sólo tardé 3 días en leerlo, eso querrá decir algo, ¿no?”

 

Muchas gracias, Laia, por tu reseña. Sólo aclarar dos cosas:

1) Claro que sé lo que es el lenguaje directo, es cuando te hablan a distancia de salpicón de babas (si el otro ha comido fabada es peligroso, te puede sacar un ojo con un perdigón). La duda ofende.

2) Lo de leerlo en 3 días no tiene mérito porque son sólo 600 paginillas (DIN-A 5) de nada…

Bueno, mi novela ya se ha puesto definitivamente por delante de la caja de cereales en la lista de los más leídos (incluídos los Miel Pops), ahora vamos a batir las 50 sombras, ¿vale? (si no conoces la trilogía de las 50 sombras, eso que llaman porno para mamás, es que te estás conectando desde el seno de una tribu masái) Si no queda nada, apenas unos cuantos millones de lectores para igualarla, ¡esto está chupado! (claro, que las 50 sombras lo están más… Vamos a cambiar de tema)

Te voy a pedir un favor, a ver si me consigues más lectores para “Al otro lado de las llamas”, por cada uno recibirás un jamón  pata negra o un fin de semana en la costa Brava (bonita, bonita en enero… Un viento chusquero que se te caen las cejas al suelo). Es que necesito que la gente conozca mi libro, si no, ¿cómo va a comprarlo?

¿Qué…? No necesito que me des tu dirección, ¿para qué? Ah, lo dices para que te mande el jamón. Jo, qué memoria tienes, bestia parda… No te preocupes, era mentira. Hombre, si los políticos mienten como marsupilamis, ¿por qué yo no? Creo que me voy a meter en política, tengo una cuenta corriente llena de ceros deseando que le coloque algún uno delante, muy a la izquierda. He nacido para esto, fíjate… ¡Venga, al que me vote, dos jamones! ¿Lo ves? ¿Soy buena o no soy buena?

Por cierto, Laia hace unos móviles muy bonitos (de los que se cuelgan en el techo, para bebés, no para enviar whatsapps. Ya lo intenté y no funciona), cuando ella me deje te enseñaré su blog donde cuelga lo que hace (no literalmente, claro). Los hace por encargo con el tema que tú quieras, la tía… Una pasada. Si quieres uno y estás en España (lo digo por poder enviarlo sin un transbordador espacial España-Mundo Normal) puedes dejarme un comentario y te pongo en contacto con ella. Yo le voy a encargar uno con el tema: “las cremas antiarrugas.” Va a quedar precioso, precioso…

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