O los aliens o tu novia

Están dando por la tele una película tan mala que deberían meterla en la cárcel sin fianza. Brutalmente chusquera… Me pregunto qué empuja a un director de cine a hacer una película de sobremesa. ¿Qué debe pensar, voy a dedicar los próximos meses de mi vida a encerrarme en el baño y hacer la mayor caca jamás alumbrada? ¿Exactamente cuál es el estado etílico en que tiene que mantenerse para llevar a cabo el proyecto hasta el final? ¿Los actores saben que nadie sabrá sus nombres ni les recordará? ¡Es peor que una maldición gitana!

Mejor apago la tele, es más educativo. Ah, en silencio oigo mejor las voces que me susurran. ¡Oig, me informan de que un meteorito se ha estrunciado en los Urales! Esto con el rey Rigodón no pasaba (¿es que no te sabes la lista de los reyes godos? Rigodón fue el sucesor de Tico).

Luego están esos genios de las estadísticas, que hacen un sondeo de lo que le gusta a la gente para hacer la peli perfecta que arrase en taquilla. A ver, después de preguntar en 3 geriátricos y una convención de trekkies tenemos un empate técnico: a la mitad de la gente le gustan los aliens y la otra mitad echa de menos los westerns. Mierda, son dos temas inmiscibles, piensan los guionistas, devanándose los sesos intentando buscar una conexión. 5 horas y 3 botellas de orujo más tarde (orujo, orujo… por el jurjo te la estrujo) se levanta uno tambaleándose y en los 2 segundos que tarda en caer inconsciente al suelo grita: “¡Aliens vs cowboys!” Muy bien, machote, ahora al hospital con un coma etílico y un cargo de conciencia que no se te irá en toda la vida. Cabronazo.

Y ya tenemos película, que encima triunfa en taquilla porque siempre hay ALGUIEN que quiere ir a ver el engendro. Engendro que, para hacerlo redondo, incluye una tía buena. Y no nos engañemos, tú y yo sabemos que quien quiere ir a verlo es el que mea de pie. ¡No lo niegues! He visto a muchas chicas agarradas a una barandilla mientras son arrastradas de los pelos al cine a ver películas de autor como “Mercenarios” y “El Capitán América”. Si te fijas, en algunos reposabrazos pueden verse marcas ensangrentadas de uñas y hasta algún diente. Es como la naranja mecánica, ahí encerrad@ 2 horas, obligad@ a mirar el film cacoso por una pareja torturadora y de gusto razziegoso.

No sé qué me pasa, que últimamente me da por hablar de pelis malas, será que me ha sentado mal algo… Ya se me pasará. En el siguiente post hablaré de la enciclopedia Espasa, de alguna cosa abuelesca, no sé.

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Esta entrada fue publicada en ¿Por qué a mí? Diario de una escritora y etiquetada , , , , . Guarda el enlace permanente.

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