Abejitas, florecitas y bragas de esparto

Es inquietante esa historia de las abejitas y las florecitas que los padres les cuentan a sus hijos para explicarles en qué consiste el sexo. Antes esa conversación tenía lugar a los 12 o 13 años, ahora, a los 7 (la programación de tarde de telepingo ha hecho mucho daño…).

De entrada tengo que decir que eso de que la abeja va volando, se posa en una flor y la poliniza no tiene nada que ver con el follisqueo (qué palabra más fea, se la oí a mi pareja una vez y aún voy a terapia por ello). La abeja no pone nada suyo, sólo pringa a la flor de polen que ha recogido… ¡metiéndole mano a otra flor! Qué machota, la abeja, se ha pinchado dos flores y luego vuela a la colmena a contárselo a todo el mundo. Muy bonito, sí señor… No es el tipo de ejemplo que quiero que siga mi niñita, y menos los aprendices de chulo de playa que se va a encontrar ya desde la guardería. ¿Por qué no buscamos otro ejemplo? A ver, déjame pensar…

Mira, por no irme muy lejos voy a quedarme con la abejita misma, pero la flor la cambiaré por una mano distraída y pizpireta de piel tersa y suave. Después de picar la mano (con gran satisfacción, presuntamente… ¡Todo es mentira, abejita, es marketing para que compres desodorante Axe! Quédate en tu colmenita hasta que tengas carnet de conducir), la abejita pierde el aguijón (o se lo cortan) y muere (lentamente, desangrada, sola en el duro y frío suelo. Lo último que ven sus ojitos facetados es la suela de una bamba que la pisa y la deja como un sello de correos. La bamba ni siquiera es de marca…). Me gusta esta versión, sobre todo para los machitos alfa de la guardería, hay que bajarles un poco los humos. Hay otra variante de la historia en que la mano atrapa a la abeja y la aplasta como si fuera una uva. La abeja hace “¡chick!” al reventar. Precioso, esta versión es de una belleza y una poesía que me apabullan. Para las niñas tengo pensado el cuento del donut sin agujero. El agujero, junto con un carnet para tener sexo, se lo darán cuando haya cotizado 5 años a la Seguridad Social.

Sí, creo que con mis historias queda mucho más claro como va esto del sexo. O sea, que NO VA hasta que te lo digan tus padres, ¿vale?

Vaya, cómo cambia la visión de las cosas cuando tienes churumbeles, me asusto de mí misma. Y me asusto más cuando me descubro mirando cinturones de castidad en la tienda de lencería medieval. Por si te interesa, también tienen unas bragas de esparto que son exfoliantes, urticantes y te ponen de una mala uva que ríete tú de “esos días”…

Ahora, fuera bromas, la media de edad con la que los chavalotes pierden la virginidad en España está en los 14 años, eso quiere decir que si uno la pierde con 18 es porque otro la pierde a los 10 (¡!!).

Anuncios
Esta entrada fue publicada en ¿Por qué a mí? Diario de una escritora y etiquetada , , , , . Guarda el enlace permanente.

4 respuestas a Abejitas, florecitas y bragas de esparto

  1. Gus dijo:

    No me puedo creer ese dato de los 14 años ¡¡¡de media!!!. De verdad que no. Me suena a esa clase de estadísticas construidas ex profeso para generar titulares de prensa o justificar subvenciones a organizaciones amigas.

  2. plared dijo:

    Pues si crees que ahora es dificil explicarlo, espera a que crezcan y te pregunten. Ahí si que miraras al cielo mientras deseas que caigan chuzos de punta……

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s