La cocina o la involución de la especie

Vamos a ver, si el caldo de mi madre ya no es como el de mi abuela, y el mío no es como el de mi madre, asumiendo que en cada generación vamos a peor… ¡Dios mío, mis nietos terminarán echándole un lapo a un vaso de agua y con eso harán sus sopas! Luego que no se extrañen si declino sistemáticamente sus invitaciones a comer cual anguila de Atapuerca. Sí, sí, sopa de “maravilla”… No sé qué está pasando, estamos perdiendo la tecnología para hacer platos de esos que rebañas hasta que te llevas la porcelana en el pan (¿porcelana? Perdón, quise decir plástico, en el mejor de los casos).

No es que yo cocine mal, mi comedor tiene dos estrellas michelín. Lo que quiero decir es que lo frecuentan dos michelines: el de mi pareja y el mío… ¡Pero bueno, se puede saber quién ha escrito eso! Michelines yo, que si meto barriga se transparenta la columna vertebral, que parece que guarde una baguette en la tripa…

En fin, yo creo que la aparición de toda esta comida de sobre, estos sopicaldos en tetrabrik, estas tortillas congeladas (puaj)… Todo esto ha hecho que ya no queramos invertir más de 3 nanosegundos en la cocina. Y cuando después de 5 años comiéndote las croquetas congeladas directas de la bolsa descubres que tienes que freírlas piensas que ni de coña vas a perder 5 minutos de tu precioso tiempo sarteneando las croquetas. ¡Que se aguanten! Con lo buenas que están fresquitas del congelador en verano…

Claro, luego vamos a comer a casa de los papis cargados de tuppers hasta las pestañas, a ver qué cae. Hasta los sesos de ternera, que nunca has querido verlos ni en pintura, te parecen ahora ambrosía con nutela. Sales de allí como si hubieras atracado un banco, con sacos llenos de potaje tan concentrado que no deja de dar patadas (la poli te para en la puerta, no sea que te estés llevando los garbanzos en contra de su voluntad). ¡Qué bueno que está eso!

En fin, te dejo, que hoy voy a cocinar un plato elaborado, de los de antes. Porque tengo morriña. Tortilla francesa. De un huevo (es que si no, mi pareja se queda estéril).

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2 respuestas a La cocina o la involución de la especie

  1. Candela dijo:

    secundo tu puaj a las tortillas congeladas, es más, puejpele, añadiría.
    tengo que añadir que internet, y las recetas del pronto han hecho mucho daño a la cocina tradicional de las madres, esas recetas de cocina innovadora venidas a más, que en manos de una señora pueden ser terribles. Pollo con horchata, crujiente de pasas y espuma amarga al caramelo…Gracias mama, ……..yo quería albóndigas……

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