Oda a las gafas de sol

Me he dado cuenta recientemente de lo utilísimas que son las gafas de sol (en inglés, chunglaches, pero se pronuncia changlaches. De nothing). Filtrar los rayos del sol para que no parezca que el mundo está lleno de confeti brillante que te sigue a todas partes es lo de menos, he aquí algunos de los superpoderes que adquieres cuando te calzas unas gafas de sol:
Primero: Ocultan ojeras, legañas, lobotomías, ojos topildes y en general te dan un aire sexy y misterioso (lo que viene siendo un +3 en carisma) que perderás al instante cuando te las quites, ahuyentando al oso polar que te has ligado.
Segundo: Nadie ve qué estás mirando. Repito, NADIE ve qué estás mirando. Ya puedes escanear descaradamente al gatito que se está lamiendo los cojonuelos sin parecer rarit@. Ya puedes determinar metódicamente la variedad frutal de los bustos femeninos (melocotoncitos, naranjoides, meloncillos, sandías rayadas, cerezas mutantes de Chernobil… No hay nada más grande que una cereza mutante de Chernobil, deja de soñar) y de los paquetes masculinos (plátano de Canarias, banana tailandesa, banana de freír, BANANO de freír… frambuesa).
Tercero: Puedes ocultar chuletas, estampitas de la virgen del pantalón de pana e incluso posters desplegables de conocidas folklóricas en su interior. Eso sí, no verás nada más allá del cristal, pero tendrás lectura para distraerte.
Cuarto: Puedes echarte una siesta y si tienes la decencia de no dejar caer un hilillo de baba por tu boca entreabierta parecerá que estás buscando inspiración para unos versos de amor… A verrrr, si roncas como un mamut en celo las gafas poco podrán hacer por ti, incluso es probable que salten de tu cara y huyan a Moldavia, que como todo el mundo sabe es la Meca de las gafas de sol.
Si no puedes ponerte gafas de sol porque usas gafas graduadas, aprovecho que las llevas puestas para recomendarte una novela buena, buena, que de tan buena es tonta (esto es broma, pero no me he podido resistir): Al otro lado de las llamas. Si no la conoces todavía alivia las necesidades de tu ratón froilanero pinchando aquí.

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