Pastorcilla por un día

Hoy ha sido el día D. ¡No, no me ha tocado la lotería de Navidad, hombre! (Bueno, en realidad no lo sé, pero creo que si me tocara me vería iluminada por un aura plateada y no es el caso, así que…) Hoy he hecho de pastorcilla en la obra de teatro de Navidad de la guardería de mi hija. Lo sé, es una actividad rebosante de glamour como freír empanadillas en aceite virgen extra en lugar de aceite de girasol. Ten envidia…

Aunque la función era a las 12 nos han hecho ir a las 7:30 de la mañana para… para… ¡Era para que pasáramos sueño, malditas alimañas! Ya, de entrada, al sonarme el despertador un domingo al amanecer, que él mismo ha sonado avergonzado como si se hubiera soltado un cuesco, se me ha reventado una venilla del ojo y me he levantado que parecía un anuncio de Rocky 3. Pues así me he ido al tajo, hala.

Después de tropezarme sistemáticamente en las cuatro frases de mi papel durante los ensayos, a la hora de la verdad lo he bordado y he sido nominada al Paco (no sé por qué el Óscar tiene que tener más prestigio que el Paco…) al mejor disfraz de talibán (el traje que me han pasado tenía restos de sangre y baba de caracol para dar credibilidad), al Paco al mejor efecto sonoro entre bastidores por “eructo de chorizo” y el Paco al mejor baile (juro que yo bailaba bien, pero cuando los demás se equivocan hacen que parezca que quien lo hace mal eres tú, marditoh roedoreh…).

Todo ha salido muy bien, mi hija me ha reconocido a pesar de que me habían pintado unos coloretes como una ardilla en una sauna y de que llevaba la cabellera cubierta por un inmenso pañuelo. Mi cabello se ha sentido tan a gusto con ese pañuelo que al quitarme las pinzas que lo sujetaban muchos pelos han decidido quedarse con él en simpáticos mechones sangrientos. Me he despedido de ellos con un alarido cargado de sentimiento.

En fin, ahora ya está. Se han terminado los ensayos de 2 horas cada lunes, las visitas furtivas al bingo los miércoles bajo el pretexto de tener más ensayos (no me digas que he puesto eso…) y las excusas para no fregar los platos porque me hago polvo “la manicura de pastorcilla”. Y lo peor es que el año que viene mi niña ya no irá a la guardería, así que si quiero volver a participar en los pastorcillos… Ahora entiendo la gente que tiene 7 u 8 hijos, es para salir más años en la función de Navidad de la guardería.

Hablando de otras cosas, espero la salida INMINENTE de “Al otro lado de las llamas” en papel, pero mientras puedes disfrutar de esta magnífica novela navideña (bueno, alguna Navidad pasará durante la trama, ¿no? ¡Repámpanos, vale, no es navideña, pero podría! ¡¡PODRÍA!!!) en ebook. Échale un vistazo a la tapa, la trama, las críticas, los primeros capítulos y los presupuestos del Estado aquí.

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