Mosquitos del averno

Ya está aquí el calor abrasador y horrible que me deja el cerebro como una mousse… Y, como cada año, no puedo evitar acordarme de los mosquitos y su calavera, que como buenos bichos migratorios llegan del averno por estas fechas para porculear los sentidos, empezando por el sentido arácnido.

Porque estás durmiendo, soñando con tus prados, tus unicornios y tus choricitos fritos y, de repente, una perturbación en la fuerza. ¿Pedo? No. Un zumbido en la oreja que te arranca de tu sueño, todavía con el cuerno del unicornio en la mano y… ¡Diantre, esto no es un cuerno! Ejem, a lo que vamos, en la oscuridad de la noche, y con miles de rincones donde ir a hacer turismo rural, el mosquito ibérico siempre elige tu pabellón auditivo. Será que le recuerda a un teatro griego. La acústica es buenísima.

Entonces tú te levantas de un salto, enciendes la luz, un mugido rencoroso te recuerda que no estás sol@ en la habitación… Lo siento, Darling, hay un mosquito y voy a velar para que tu culito terso no termine como un ferrero rocher (Darling no parece demasiado impresionad@ por tu arranque ramboide). Miras de reojo el antimosquitos que tienes conectado al enchufe, y que se terminó hace dos semanas. ¿Por qué deja de funcionar cuando se termina? ¡Inconcebible! Suspiras.

Durante media hora tratas de llegar a un acuerdo con el mosquito: tú le das un poquito de sangre y él no te llena las venas de peta-zetas. Pero el bicho (ya he comentado antes que viene del averno) no atiende a razones y todavía trata de embestirte mientras ondeas la bandera blanca. Se rompen las conversaciones.

Te pones a inspeccionar minuciosamente la habitación: los muebles, las paredes, tu Darling, zapatilla en mano. La zapatilla es un antimosquitos económico y ecológico que en manos expertas dejará al mosquito y un palmo de pared convertidos en una obra de arte con un gracioso “¡Plas!”. A veces hay un segundo “¡Plas!”, una hostia de tu Darling por darle con la zapatilla en un chakra. Solo es un daño colateral, Darling, es que el mosquito… “¡Pataplás y recontraleche!”

Otro día haz caso a tu sentido arácnido, sal cerrando la puerta, vete a dormir a otra parte y deja que el mosquito se cene a Darling.

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2 respuestas a Mosquitos del averno

  1. Cati dijo:

    Son les tres del mati i no puc parar de riure!! Ets la pera!!

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