Princesas encantadas. Cómo ha cambiado el cuento…

¿Te has preguntado alguna vez por qué el 99% de los cuentos tratan sobre princesas, que si la mitad fueran ciertas tocaríamos a 3 reinos por cabeza? Luego encima disfrazamos a nuestras hijas de princesa y a nuestros hijos de lacayo que ha sido despedido y se prostituye en las cloacas… No te extrañes, es que desde que se dedica a disparar el tirachinas contra las figuritas de Swarowsky, al niño no se le quiere tanto. Incluso se baraja la posibilidad de decirle que los reyes son los abuelos (claro, leñe, nuestros padres!! ¿En qué mundo vives?).

En fin, que entre todos alimentamos esta chumi de las princesas encantadas (de pupilas sospechosamente dilatadas), los príncipes azules (fenómeno que se produce en ausencia de oxígeno) y los animales parlantes que se transforman en vajilla (el camello de la princesa está ampliando su mercado). Ah, y los castillos enoooormes y sin ascensor cuyas habitaciones siempre están en lo más alto de la torre más alta (que hasta la cigüeña vive debajo). Todas.

Y el pelo no crece tanto… (este chiste es muy bollullo mío y tal vez no lo entiendas)

Yo estoy en contra de toda esa basura pero hoy voy a obsequiarte con un pequeño cuento de mi invención para regocijo de tus leotardos republicanos:

“Había una vez, en un lugar muy lejano, tan lejano que no llegaba el metro, una princesa que intentaba aprender a hablar italiano, en vano. Molto disgustatta, la princesa decidió ver las películas dobladas al pañol y punto. Total, ¿cuántas películas buenas son italianas? Lo único malo que tienen las pelis dobladas es que solo ves la mitad de la pantalla, pero más allá de eso son muy respetables. Pues eso.

Finito (perdón, le estoy explicando a mi charcutero cómo quiero el jamón).”

¿Te ha gustado? Como ves, estoy intentando destruir el sistema desde dentro. Ya estoy trabajando en mi segunda historia, va sobre una lavadora encantada donde una malvada bruja metió todos los calzoncillos del reino y salieron de color rosa. Por suerte llegó una princesa del futuro con una lejía mágica que no goteaba y… Ahí lo dejo. No quiero hacer spoilers.

Y hablando de monarquías de sedas rosa, ya está republicada mi novela “Al otro lado de las llamas”. Bueno, ya lleva un tiempito pero es posible que aún no lo supieras porque en lo más alto de la torre más alta no llega el wifi. Está en papel y en etéreo. Espero que te guste. Quítate el corsé, que se te está poniendo el huevo azul.

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