Bichitos de verano

Ah, el verano y sus insolaciones, sus ahogamientos, sus lipotimias, sus caravanas… ¡Y sus bichos! Sí, hij@, sí, todo son ventajas. A mí, los bichos me acongojan (mi abogado me ha aconsejado que no ponga que me acojonan, porque luego cuesta más llegar a un acuerdo con ellos que me sea favorable), ya solo por ser tan asquerosillos tienen ganado un lugar de honor en mi top 10 del terror, pero si además pican…

Aquí siempre ha habido el mosquito ibérico, castizo, zumbón de toda la vida, que te da un muerdo y, bueno, te sale una ronchilla, te pica un rato pero se te pasa frotando la zona con un billete de 500€ recién encontrado en el suelo. Y yo me pregunto, ¿por qué tiene que dejarme ese picorcillo innecesario? Encima que se lleva la sangre de mis venas, que me deja como una pasa sultana…

¡Y no me molesta que se la lleve! Toma, ¿cuánta quieres? Pero si cuando me corto pelando patatas pierdo más sangre que eso…  Yo te la doy gratis, pero NO ME JODAS. Tu mierda no es buena mierda, quédatela para ti o… Atente a las consecuencias.

Ahora, para más inri, tenemos otras variedades más cojoneras. El mosquito tigre, por ejemplo, que te pone una epidural de jalapeño a la que se te sube un poco la cinturilla de la camiseta. O la mosca negra… Desconocida en las grandes ciudades, parece que abunda por Aragón. ¡Por dios, es una mosca! ¿Qué puede hacerte una mosca?

Ya aprenderás a temerla.

La mosca negra viene con su bastón y su refajo, y espera pacientemente a que te eches la siesta. Entonces ataca. Si no te has dormido del todo, la oirás cuando sobrevuele tu oreja: “La virgen del Pilar diceeeeee…” Tú abres un ojo, pero solo un momento. Habrá sido una aparición, a dormir. Y, de repente: “Que no quiere ser princesaaaaaaaaa…”

Te incorporas de golpe entre sudores fríos. Demasiado tarde. Antes de terminar el estribillo te ha metido un muerdo (y da gracias, da gracias de que ha sido en el brazo, podría haber sido en… en…) que está Tiburón en una esquina tomando apuntes. Con el muerdo parece que te ha inoculado una especie de pólvora o algo, porque se te pone la piel del color de la ropa interior de fin de año.

Al cabo de dos horas, además, el brazo no te pasa por la puerta. Incluso ha venido un maestro en cortar jamón por si quieres que te rebaje un poco de la zona de la paletilla… Ahora echas de menos el mosquito de toda la vida, ¿verdad?

“Lúa”, mi segunda novela, está resultando un exitazo. Está en Amazon en ebook y (seeeeeeeh!!!) por fin en papel!!!!! Si no la has descubierto todavía, ¿a qué esperas?

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