Se acabó la supermujer

Soy una mujer sencilla, le pido poco a la vida… Bueno, vale, le pido mucho, pero por algún motivo extraño no me hace caso. Sin embargo, la sociedad sí que exige muchas cosas de mí. Con esta tontería de la supermujer, ahora resulta que además de trabajar, tengo que cuidar al congrio y pasar con ella “horas de calidad”, es decir, nada de atarla y amordazarla para jugar a ver cuánto tiempo tarda en soltarse (ah, que largas horas de siesta me ha proporcionado este juego…).

Además, tengo que comprar, tener la casa como un pincel y llevar las uñas siempre perfectas. Cuando todos sabemos que es IMPOSIBLE pintarse las uñas de las dos manos bien. Te pintas una mano, la miras, sonríes satisfecha de esa perfección hecha rouge y entonces viene cuando la matan, es decir, coger el pincel (anda, como mi casa) con la mano tonta recién pintada y comenzar a dar brochazos que en el mejor de los casos terminan en el codo.

Que no, señores, que no soy una supermujer, que yo me canso y no me apetece jugar a ponerle el rabito a la letra (uy, qué idea para una peli pornoooooo) ni al carpintero amputado que solo puede sumar con tres dedos. Y mucho menos ponerme a sacar pelos del desagüe de la bañera, que yo creo que no se nos caen a nosotros, sino que crecen desde abajo… Es mucho más probable.

Yo quiero vivir como los griegos, pero los antiguos, los que se pasaban el día paseando envueltos en togas vaporosas de Chanel y se dedicaban a pensar, a hacer experimentos chorras como tirar huevos a la gente desde el terrado o lamerse un codo, a escribir libros de tres páginas y a ponerse los abdominales como los modelos de calzoncillos. ¡¡Y a comer embutido, que antes no era cancerígeno!!

¿Estoy pidiendo mucho? Bueno, pues se acabó la perfección. La casa se va a limpiar cuando las estalactitas me peinen al pasar, las uñas las llevaré en las puntas de los dedos como deferencia, pero nada de pintarlas, mucho menos dejarlas a cuadros escoceses, y voy a abrir una línea de debates con el congrio centrados en dos temas: “Tu mierda no es mi mierda. Tu mierda no es buena mierda. Recoge tu mierda” y “El silencio como nueva forma de protesta”.

En otro orden de cosas esto iría lo primero… Que me desvío del tema. En otro orden de cosas, el concurso literario al que me presenté va butifarra en popa. Si eres de esa buena gente que me vota cada día, te transmito mi más sincero agradecimiento y un par de platos sucios para lavar (¿¿ya estoy pidiendo mucho otra vez??). Y si no lo haces, échame una mano, ¿no ves que soy una persona psicológicamente con el pelo como una escarola?

Solo tienes que, CON LA SESIÓN DE FACEBOOK ABIERTA, entrar en el concurso de Autores Tagus, pulsar en “Ver todas las sinopsis”, buscar la sinopsis de “Al otro lado de las llamas” (en la página 3 desde PC, en la página 4 desde el móvil) y votarla. Una vez al día, como hacer caca.

Ah, que sepas que www.ebrolis.com, una iniciativa para descubrir ebooks gratis o muy baratos, recomienda mi novela “Al otro lado de las llamas”. Entra y échale un ojo (y recupéralo luego, que si no es un asco y lo deja todo pegajoso).

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