Pero bueno, ¿another concurso?

Tú sabes que yo soy una persona que se aburre, ¿verdad? Entre el trabajo, mi pareja, mi congrio, los amigos, la familia, el club de escanciadores de jarabe para la tos… Vamos, que me sobra el tiempo, y aunque lo vendo embotellado, me sigue sobrando. Y… ¡Me he presentado a otro concurso!

Pero este es especial porque me presento con “Al otro lado de las llamas”, mi primera novela. Sí, esa tan tan tan buena pero que como la autoedité fue vetada en todos los concursos, vejada, vilipendiada y alcalinizada por las editoriales. Pues he encontrado un concurso en el que puede participar. ¡Un concurso que no es racista, que defiende los derechos humanos de las novelas! ¡Sí, humanos, porque las hemos parido los escritores! Yo, concretamente, escribí lo que me salió del Conakri, igualito que un bebé.

Voy con un poco de retraso, porque otras novelas que han colgado antes llevan casi mil votos, ¿pero qué es eso? ¡No llega ni para un escaño! Si TÚ (te señalo con ese dedo acusador de tío Sam, que parece que te ha pillado sacándote un moco) me votas, todo es posible. ¡Además, puedes votar una vez al día! Si a ti también te sobra el tiempo, deja de darte martillazos en la rodilla y vota mi sinopsis.

El concurso, que organiza la editorial Tagus, tiene varias fases, y yo te iré informando puntualmente (e incluso te susurraré en la orejita y te meteré una cucarachilla dentro para llamar tu atención) de lo que tienes que hacer. ¿Estás conmigo? …(no se oye nada) ¿ESTÁS CONMIGO?!?!?! (se oye: “¡Aú! ¡Aú! ¡Aú!”) ¡¡¡¡Que dejes de darte martillazos en la rodilla!!!!!

Aquí tienes el link a mi sinopsis para que la votes. Desde el móvil, pincha aquí. Solo es entrar y pinchorrotear en el botón de votar, no hace falta que dejes tu currículum ni nada. ¡Ah, y si quieres leer la novela entera, te recuerdo que hasta fin de mes “Al otro lado de las llamas” está de rebajas en Amazon!

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Achaques abuelescos

Te vas al gimnasio, te enfundas tu mono de fustigar el cuerpo y te metes dos clases de spinning entre pecho y espalda. Te embutes en tus mallas de masoca y te lías a correr como si persiguieras un billete de 500€. Te estruncias en tu conjuntito de “chúpame las botas” (y lo que surja) y te pasas toda la noche bailoteando y saltando más que la niña del exorcista en una piscina de agua bendita. Y sin embargo…

Domingo por la mañana. Te levantas. Te agachas a coger un gusarapo del suelo y ¡chas! Se nos rompió el amor de tanto usarlo. ¿Un cuesco traicionero? No, un dolor abuelesco te sacude entre la espalda y el mofli, y ya no puedes levantarte. ¿Y ahora, qué? Das dos pasos inseguros a lo “gorilas en la niebla” y llegas al móvil. Uff, menos mal, tienes tres solicitudes de amistad en Facebook que esperan respuesta y…

¡No te desvíes del tema! Haciendo un ejercicio de fuerza de voluntad dejas Facebook y llamas una ambulancia. La conversación es tensa: Sí, es una emergencia. No, no puedo moverme. ¡No, no me estaba tocando! Sí… Un gusarapo en el suelo… ¡No sé de qué color, que venga alguien o me como la pata de la mesa!

Dos horas más tarde llega la ambulancia. La mesa ya no tiene patas, y estás profundamente decepcionad@ con el machismo de los carpinteros. Tanta pata, tanta pata… ¡¡¡El 50% deberían ser patos!!! En fin, los ambulancieros, grandes expertos en manipular enfermos sin provocar más daños, te cogen cual saco de papatoides y te tiran sobre una camilla. Uy, tal vez le han puesto demasiado ímpetu al asunto, porque sales disparad@ por el otro lado y caes sobre el duro suelo con un ¡chas! (pero nadie aparece a tu lado)

¡Anda, se te ha enderezado la espalda con el costalazo! Todo arreglado, entre los dos ambulancieros, mocetones recios de pelos sobaqueros más recios aún, te ponen en pie. Ahora no puedes doblarte, pero oye, nadie es perfecto. Al menos ya puedes trabajar sin tener el porkins en pompa. Aunque… bien mirado, ¡en algunos trabajos llegarías muy lejos!

Hablando de llegar lejos, si vas en metro, en bus, en tren o en pies, necesitas urgentemente algo para leer. Si no eres de leer el BOE, te recomiendo “Al otro lado de las llamas”, mi primera novela, la niña de mis ojos, el rey del roscón… Y si eres del BOE, no te recomiendo nada, eres muy rar@, PERO… Si cambias de idea, te recomiendo “Lúa”, mi segunda novela, la pegatina del bollicao, el falo del técnico… ¡Una maravilluska!

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Pierna articulada

Voy bajando por la escalera con la cadera bamboleante de una vedette y abajo está él. Yo lo veo, me pongo nerviosa, tropiezo, me tuerzo el tobillo, salgo volando hacia adelante con la fuerza de una abuela en las rebajas, trato desesperadamente de agarrarme a la barandilla pero solo consigo hacer cinco posturas de tai-chi y caigo con una graciosa desnucada. Así, con elegancia.

Él se acerca rápido y solícito. Si no fuera un escarbajo, le pediría salir, pero ni siquiera es un vertebrado. Lo nuestro no solo es imposible, es que me está dando un ascazo que me pongo de pie de un salto, ignorando que una de mis piernas parece tener ahora tres articulaciones, pego un berrido que me haría triunfar en La Voz Pigs y corrrrrrro por mi vida.

Yo soy una tía cosmopolita, sofisticada y ahora con tres articulaciones en la pierna izquierda, como comprenderás los bichos no me gustan ni con bata de cola. Por cierto, mi traumatólogo me ha visitado cada día durante toda la semana, dice que nunca había visto nada igual. Hasta se ha hecho fotos retorciéndome la pata y poniéndosela alrededor del cuello como una bufanda para luego colgarlas en Instagram. Me estaba preocupando, pero luego se ha cogido un café de la máquina y también le ha hecho una foto para instagran antes de bebérselo. Qué alivio, es una persona normal.

Me ha dicho que no me preocupe por nada, que seguro que me contratan en el circo, porque lo que es volver a poner el hueso en su sitio está complicado. También dice que utilice cera para depilarme las piernas, que con cuchilla eso pincha como un zarzal. Será posible, la alimaña esta con bata blanca…

Al menos esta experiencia me ha servido de algo. Ahora nunca salgo de casa sin el cucarachicida y siempre llevo unas bragas decentes. Nada de las bragas de setas ni las de fotos de monjas (lo sé, lo sé, no sé en qué estaba pensando), porque adivina en el instagram de quién han terminado…

Te recuerdo que solo durante este mes “Al otro lado de las llamas” en ebook está por 0,99€, un descuentazo de la releche para que nunca pueda viajar a las Bahamas.

¡Y no te olvides de “Lúa”, mi nueva novela!

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Nuevas tecnologías

Antes que nada, aviso a navegantes. Por un tremendo error en Amazon, durante este mes “Al otro lado de las llamas” en ebook tiene un descuento del 67%. Al parecer alguien no quiere que me compre el yate… ¡Corrrrrrrrre y pinchorrotea aquí antes de que los de arriba se den cuenta y se termine la tontería!

Ya sabes lo que dicen, que las nuevas tecnologías son la leche enriquecida con calcio, que cada día nos hacen la vida más fácil y bla, bla, blups… Pues bien, estoy escribiendo el post desde mi móvil y solo te lo recomiendo en caso de extremo masoquismo.
Tengo que decir que mis pulgares alcanzan una velocidad sobre el teclado táctil cercanas a la velocidad del sonido. Vamos, que la pantalla casi cruje con cada pulgarazo que le meto, pero darle a 10 letras seguidas sin equivocarme es más improbable que ganar la lotería.
Tengo las manos adultas más pequeñas que han visto la luz del sol, la talla de mi anillo de casada es de comunión. ¿Me hicieron descuento por todo el oro blanco (o papel de plata, nunca lo sabremos) que se ahorraron en la joyería? Por supuesto que NO.
Sin embargo, siento como si tuviera morcillas de Burgos en lugar de dedos cada vez que trato de atinar en una letra. Si fuera Guillermo Tell, la manzana no correría peligro conmigo. Es más, se reiría de mí. Se quedaría pelada delante de mis narices y me enseñaría el rabito, la muy fruta… ¿Cómo lo hace la gente que realmente tiene morcillas por dedos para no comérselo entre horas, digoooo para escribir en estos teclados pinyponeros (¿O es pinypontenses?)? Y lo que es peor, ¿realmente tienen morcillas por dedos o es que se terminó el papel de wáter?
Tampoco puedo usar esto del reconocimiento de voz y dictar el post, porque aquí hay gente de mentalidad débil y en el segundo párrafo ya me intentarían poner la camisa de fuerza. ¡Horreur, si este año se llevan las mangas tres cuartos!
Así que aquí estoy. Tampoco he escrito más que en una conversación tipo “ola ke ase” en whatsapp, no te creas, pero aquí nadie me contesta “ago lo ke me plase” y me aburro… Uix, la pantalla ha crujido como una nuez con artrosis. Es una señal. Es hora de dejarlo y prepararme un colacao, que me hace sentir joven y espontánea.

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Risas y favorcetes

Hoy me ha pasado una desgracia. Estaba con un montón de gente MU seria hablando de cosas MÁS serias, ya sabes, de si la tortilla de patatas tiene que llevar cebolla (tengo mucho que aportar a ese respecto) o si los huevos tienen que batirse con cáscara, ese tipo de cosas que pueden terminar en una guerra mundial termomix. Y entonces ha sucedido. Lo inimaginable. Lo inenarrable. Como un pedo, pero en roll-on…

Me ha dado un ataque de risa. Así, porque sí. Porque hoy es hoy, sin venir a cuento, sin que tuviera ni puñetera gracia nada de lo que se estaba diciendo. Esto no tendría mayores consecuencias si no fuera porque todos eran más fuertes y veloces que yo.

En fin, se me escapa la risa, intento disimular, me encojo en mi silla, parapetada detrás del Mr. Potato que tengo sentado delante, y se desata la tragedia. La de al lado se da cuenta y empieza a decirme chusmadas para hacerme reír más. Como si esas tonterías funcionaran conmigo…

Bueno, pues funcionan. Empiezo a llorar por los tres ojos (no preguntes) y consigo bajar el volumen de mi risa a algo parecido al perro Patán de los autos locos: una risilla afónica, estrangulada y altamente insatisfactoria, por cierto. Un risus interruptus, no te digo más. Poco a poco los demás se van animando y en un abrir y cerrar de esfínteres tengo un corro de manuelos a mi alrededor. Pero no para ayudar a calmarme, no… Me van diciendo tonterías, me cuentan el chiste de Mistetas, me hacen un calvo… Todo para que yo me siga riendo.

Ya no sé ni cómo me gusta la tortilla, hay un señor muy serio explicando que él tira el huevo batido directamente sobre las patatas en la sartén (menuda chapuza, sin bendecirlo ni nada…) y yo ahí, reducida a un bulto temblón, una joroba olvidada por un camello caluroso, una ciruela medrando en el intestino grueso. ¿Qué leches estoy diciendo? Nota mental: no puedo escribir después de tomarme la medicación, tengo la cabeza como el trigo verde.

En fin, que en lugar de ayudarme, la gente me enciende, yo ya estoy roja como un tomate, un saco de la risa desbocado… Disastro. Me he perdido toda la disertación sobre las sombrillas decorativas en el gazpacho, mi vida no tiene sentido y al final tengo que salir arrastrándome como un caracol looser. De repente recuerdo que no he podido dar mi opinión.

Desde la sala oyen un grito desgarrado: “¡¡¡¡Con cebollaaaaaaaa!!!!!”

¿Te puedo pedir un favorcete? Ahora se están cociendo los premios Sogni (sin cebolla), y quien quiera puede nominar la novela que quiera en la categoría que quiera. Como tengo dos noveluskas… Solo tienes que dejar un comentario votando a mi favor en cada uno de estos dos links:

Para Lúa:
https://m.facebook.com/PremiosSogni/photos/a.679055405572465.1073741834.678787975599208/679750975502908/?type=3&source=56

Para Al Otro Lado de las Llamas:
https://m.facebook.com/PremiosSogni/photos/a.679055252239147.1073741832.678787975599208/679750485502957/?type=3&comment_id=679763812168291&notif_t=comment_mention&ref=m_notif

¡Si me queréis, votarmus (a Lola Flores le quedó más salao…)!

Y ya ta. Te lo agradeceré toda la vida y pondré una velita por ti cuando se vaya la luz.

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Monstruos voladores

En el parque hay escarabajos voladores. Lo descubrí el otro día, cuando estaba yo tranquilamente pateando un macizo de petunias (¿qué? ¿No has oído hablar de la osteopatía para plantas?). De repente, una oliva negra con alas vino revoloteando hacia mí a velocidad estúpidamente lenta…

Pero no podía mover ni un músculo. No, mientras mi cerebro tejía una explicación a esa cosa en 300 fases que te resumo en:

¿Qué leches es eso?

¿Por qué es tan grande?

¿Por qué es tan negro?

¿Por qué viene hacia mi boca…?

Vamos, que al final estuve a punto de reproducir la carátula del Silencio de los Corderos, pero con una cucaracha. Qué fijación por mi boca, ¿sería porque quedaban reminiscencias de chorizo, concretamente cien gramos, remetidos entre mis muelas? El caso es que en un movimiento digno de Neo en la primera toma de Matrix (sí, esa que nunca salió en pantalla porque parecía una tortuga reumática haciendo estiramientos) me eché hacia atrás y el rinoceronte (de cerca es lo que parecía) pasó zumbando a escasos milímetros de mi napia.

¡Pero bueno, saltándose un stop y dos semáforos, el desgraciado! ¿Dónde está la policía cuando la necesitas? ¿Y el linimento? Porque al echarme hacia atrás, mi espalda crujió como un insecto-palo sobreactuado y ya no pude volver a ponerme recta. El bicharraco salido del jurásico se marchó de mi vida y se perdió entre las flores, sin ofrecerse a pagarme un quiropráctico, ni nada…

Y aquí estoy yo, doblada en ángulo de 90 grados hacia atrás desde entonces… No todo es malo, he ganado un concurso de lingo y un tipo ha venido a ofrecerme trabajo en el circo. Además, ahora veo todos los chicles que hay pegados debajo de las mesas y la ropa interior de las chicas que van con falda, ¡puaj! ¿Dónde están los mocetones con kilt cuando los necesitas…?

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Persigue tus sueños

De pequeña quería volar, pero después de un par de intentos y tres dientes menos, decidí que si la naturaleza no me había dado plumas, por algo sería. Era una señal. Por no hablar del butrón de mi boca, en el que hicieron nido unas oscuras golondrinas durante dos años. Al tercer año me salieron los dientes buenos y las invité a la planta incineradora sus nidos a colgar.

Lo mejor es tener sueños para los que estés preparado. ¿Qué es eso que dicen…? ¡Ah, sí! Si la vida te da limones, haz limonada. Claro, que si la vida te da limones será porque eres un limonero, y no querrás ser como Saturno exprimiendo a sus hijos (cuadro cítrico de Goya), ¿verdad? Ahora que lo pienso, si eres un ser humano y empiezas a cagar limones, podrías pedir el ingreso en los X-Men. Superpoder: …No me queda claro, pero tener el culo como la bandera de Japón, por descontado.

Por ejemplo, si se te da bien dibujar, ¿por qué no sueñas con pintar señoras pechugonas en traje de buzo en lugar de soñar con ser un dios romano, que eso está muy sobado? O si se te da bien porculear, ¿por qué no pides trabajar en la troika?  Ya sabes, esos que dicen “¿troika o trato?” y digas lo que digas, te porculean. Pues eso, descubre en qué eres buen@ y poténcialo. Ojo-cuidado-CAUTION, no confundir con lo que te dicen que haces muy bien, que mi pareja me dice que plancho la ropa como los ángeles y NO CUELA. Sí, cariño, eso va por ti. ¡A planchar camisas floreadas, flor de loto!

Yo, lo que plancho de puten madren es la oreja. Me voy a dormir, que es una cosa que se me da muy bien y voy a convertirla en mi sueño. Que sueño, tengo un rato… Nasnoches, amig@ de lo ajeno…

Y hablando de ensalada de panceta, ya que me preguntas, “Lúa” está siendo todo un éxito. Si estás buscando algo para leer que sea más largo que la información de la caja de cereales, apuñala aquí con el ratón sangriento. “Lúa” es mi segunda novela, que lo sepas, y por si quieres ir a los orígenes de mi transtorno psicopático, “Al otro lado de las llamas” es la primera. Nótese que las dos tienen muy buenas reseñas en Amazon, a pesar de que me esfuerzo por ser el el monstruo de las galletas de la literatura. Qué le vamos a hacer…

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Esa conversación sexy

Está claro que si quieres comerte un rosco, vas a necesitar más que un físico de infarto. Bueno, mentira, pero como los que tienen un cuerpo de infarto están todos en la UCI con el desfibrilador, el resto de los mortales tenemos que echarle un poco de chispa al asunto. Lo que viene siendo el palique, la labia (¡¡¡la de arriba, nena, la de arriba, que te subas el pantalón!!!)… La conversación de apareamiento.

Un poquito de filosofía te da un aire sexy e intelectual, pero siempre con moderación. Si te pasas tres horas flagelando las neuronas del personal, que sepas que como anticonceptivo tiene una fiabilidad del doscientos treinta por ciento, según la guardia civil. Piensa que Kant murió por callos en la mano. La izquierda, concretamente, porque era un guarrete raruno.

Importante: el aliento tiene que ser fresco como el cabrón que nunca paga las rondas en el bar, como el interior de una croqueta congelada, como un sobaco desodorantao. Vamos, que te metas el gazpacho por el culo, no querrás ser el bicho halitósico que mata a quince personas en medio de una nube tóxica.

A lo que iba, para tener una conversación interesante y hacer que a todos se les caigan los pedos al suelo a peso (¿¿¿pero eso es un pedo, quill@??? Pásate un papelico o algo, anda), nada como estar al día con la actualidad. No te asustes, con echarle un ojo a la tira cómica del día es suficiente. Oye, no refunfuñes, ¿eing? ¿Demasiado texto para ti? ¡Joer, pues mira los dibujitos al menos! Estos intelectuales de ahora es que sois muy exigentes… ¡Ya no digo nada de leer novelas!

(bueno, sí, acuérdate de las mías, que molan más que la nutela a cucharadas: “Al otro lado de las llamas” y “Lúa“)

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Cuando seamos viejunos

Como me gusta pensar en el futuro, y en general en cualquier cosa menos el montón de ropa por planchar que me está mirando con impaciencia, me estoy imaginando cómo seré de aquí a 50 años. ¿En qué momento de mi vida me cortaré el pelo como Val Kilmer en Top Secret, me teñiré un mechón de rosa y decidiré que los blusones floreados son lo más sexy?

Un día Twitter y Facebook serán cosa de viejos, nos sentaremos en un banco del parque a escribir “Ola ke ase” y reírnos por lo bajini con nuestros piños nuevos, tres tallas más grandes de lo necesario. Los abueletes llevarán los pantalones cagados, con los calzoncillos asomando por encima (evidentemente, también cagados. Y también meados).

La mitad de las abuelas tendrán las tetas operadas, es decir, que la papada les llegará por el ombligo pero las peras estarán ahí, mirando al cielo con optimismo bamboleante. Eso sí, ahora cuando las aprietan hacen un sonido como de patito de goma, cosas de la silicona caducada. Irán con sus wonderbra y sus minifaldas, y criticarán a las chavalinas por llevar hombreras (sí, volverán las hombreras, porque el demonio EXISTE).

Lo peor de todo, amenizaremos las sobremesas de nuestros nietos con nuestras batallitas. “Cuando yo era joven y me gustaba un mozo, como era una dama no se lo ponía fácil, hasta que no me pagaba dos cubatas no me lo llevaba al baño al chup…” ¡Abuela!, salta una nieta. La jodida se ha quitado la mordaza. Ay, señor, los jóvenes de ahora son unos frescales…

Eso sí, al menos las cremas antiarrugas que llevaré toda la vida me harán tener la piel suave y tersa como el culito de un bebé. ¿Verdad…? En fin, Pilarín, una camisa arrugada me está dando unos golpecitos en el hombro, creo que trata de decirme algo. ¡Ponte crema antiarrugas como yo, japuta!

Te veo cara de aburrimiento, creo que necesitas leer algo más largo, más duro y más… No sé en qué leches estoy pensando. A lo que iba, que tengo dos novelas publicadas, y a pesar de que son mías, tienen muy buenas críticas. Ahí te las dejo: *”Lúa” y “Al otro lado de las llamas”. Pincha con el ratón, que te veo despistad@.

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Los congrios en verano

Cuando los niños empiezan las vacaciones de verano, sus padres pensamos cándidamente la de cosas que vamos a hacer con ellos, lo que nos vamos a divertir todos juntos… Pero un niño tiene dentro una energía como para iluminar un edificio de oficinas durante tres meses (lo he comprobado), y no hay manera de que la gasten en 24 horas.

Así que te has matado organizando un plan que incluye piscina, bicicleta, barranquismo, ala delta y leer un cuento (y eso solo para la mañana) y terminas tirad@ por los suelos (sí, tú, TÚ, que solo mirabas) mientras tu congrio salta alegremente sobre tus costillas preguntando “¿Ahora qué hacemos? ¿Ahora qué hacemos?”. ¡Pues ofrecerte como sacrificio a San Duracel, engendro del demonio!

El caso es que cada día les queda un excedente de energía que van acumulando, y al mismo tiempo tú vas gastando tus reservas hasta que necesitas meterte el cargador del móvil por una oreja para poder levantarte por la mañana. Es desesperante, mientras abres un ojo con la ayuda de una manivela, ves al congrio haciendo pesas con el armario. Tragas saliva.

Y entonces llega el milagro. ¡La vuelta al cole! Seeeeh, en el cole se juntan todos los congrios y se esturcian, se amasan, se persiguen y se muerden hasta que los vas a buscar con una carretilla, los cargas con la pala y te los llevas a casa. Ahhhh, qué placer, descargarlos directamente en la cama y oírlos roncar como ratas de Bengala hasta el día siguiente…

¡Y ahora tienes nueve meses por delante para volver a ser persona! Y para ello, qué mejor que leer una buena novela… Y si no la encuentras, yo te recomiendo dos:

Al otro lado de las llamas“, lo mejor que se ha escrito desde “Ola ke ase”

Lúa“, lo mejor que se ha escrito desde Al otro lado de las llamas.

¡¡¡A disfrutar!!!

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