Pruebas de portada, probamos con un desnudo

Hoy tengo que imprimir la última versión que me han enviado de la tapa de la novela, dice el chico que me la hace que puede cambiar bastante de lo que se ve en pantalla a lo que se imprime. Vamos, que yo quiero una chica de ojos dorados detrás de una vela y cuando imprima igual me encuentro una foto de Einstein sacando la lengua vestido de baturro. La verdad es que estoy en un punto en el que ya poco me importa que los colores no sean exactamente los mismos (¡oye, que mucha gente tiene los labios verdes!), lo que quiero es que se publique ya, esto es como el parto de un creeter sin epidural y sin morapio.

La verdad es que estoy bastante nerviosa y se nota, tengo la cabeza en las nubes. El otro día metí los platos en la lavadora, me puse a planchar unas hojas de lechuga y luego metí a mi hija de año y medio en el asiento del conductor del coche. Pues no lo hizo mal, la tía, entró en el parking derrapando y lo dejó clavado en la plaza. En la plaza del vecino, donde había aparcadas dos motos que habrán llegado por lo menos a Suecia del trompazo. Yo también me quedé clavada contra el parabrisas, y el corazón de mi pareja se quedó clavado en general. No hacía ni bum-bum, ni rau-rau, ni cro-cro… Nada durante 4 minutos, se estaba tomando una tila n el bar de la esquina con manitas temblorosas. Bah, detalles sin importancia, yo no hubiera aparcado mejor. Si es que mi nena tiene madera de piloto de rallies…

Espero que estés hablando de este blog y de la novela (hablando BIEN, se entiende. Para decir judiadas, mejor te escayolas la lengua) con tus amigos de petanca porque el presupuesto no me llega para hacer una campaña publicitaria decente. Tampoco quería nada especial, sólo un despliegue a nivel mundial con anuncios en la tele y en la radio, pancartas en las autopistas y en todas las revistas y diarios. En fin, como no puede ser al menos he pegado una hoja en la puerta de mi casa que dice “Al otro lado de las llamas, the building”. Sí, es una parida como un pótamo (por no perder el tiempo escribiendo hipopótamo… ¡auch!), pero me hace gracia. Una vecina lo miraba preocupada el otro día y decía no sé qué de una amenaza  de incendio. Le habrá dado repelusco el cartel (más repelusco da ella, la muy ratuca) pero con la que está liando, que ha llamado a la policía y todo, cualquiera le dice ahora que es mío. Es capaz de enviarme a Guantánamo o lo que es peor, obligarme a ver Gran Hermano con los ojos abiertos con alambres, como en la Naranja Mecánica.

Ah, sí, no hay desnudos en la portada, ¿pero a que has leído ávidamente? Sí, soy mala…

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2 respuestas a Pruebas de portada, probamos con un desnudo

  1. Estará listo tu libro para Sant Jordi?

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