Desayuno con ovejas

Hoy a la hora del desayuno, mientras me tomaba mi bocata de colágeno para combatir las arrugas, se ha puesto a hablar conmigo una oveja que se está tomando un café con leche en la mesa de al lado de la cafetería. Ya sé lo que estás pensando, las ovejas son unas pesadas, debería hacer ver que no la oigo y pasar de ella, pero me ha pillado a contrapelo (sí, tengo el té con leche lleno de pelos). Me suelta lo típico: que si la crisis está muy mal, que hay mucho paro, que la lana virgen no se vende como antes… ¿Lana virgen? ¿Esta se cree que soy gilipollas o qué? Si tiene la zona pélvica trasquilada…

Pero ahora que me fijo, si no es una oveja… Como tengo las gafas tan sucias no veo casi nada, tengo que mirar en un ángulo concreto para mirar a través de una pequeña zona intercacal y discernir algo. Ya decía yo que era un poco raro encontrar una oveja en una cafetería, son más de pubs irlandeses. Parece una especie de Chewakka desmigado, o un dromedario al vapor… No, si al final tendré que limpiar los cristales de verdad, cada vez que miro desde una zona distinta del cristal me sale un bicho diferente.

A verrrr… Al quitarme las gafas compruebo con estupor que la mesa de al lado está vacía. ¿Cómo es posible, si a estas horas de la mañana nunca voy drogada? ¡Ni siquiera me he comido un almendrado (son bien sabidos sus efectos psicotrópicos)! De hecho, la cafetería está casi vacía… Al ponerme las gafas de nuevo, el garito cobra vida otra vez con la oveja (o lo que sea) y varias entidades más, una efervescente y todo. La leche, si es la roña de las gafas, que ha tomado conciencia de sí misma y me hace dibujitos (más mona, ella…). ¡Y habla y todo!

Y yo que quería limpiarlas… No te preocupes, pequeña roña aprendiza de Spielberg, que te quedas a mi vera (se ha puesto a cantar de la alegría, más cuca…). Total, para lo que hay que ver por ahí, prefiero ver mi roñita, que me ha prometido representar para mí “Ben-Hur” en 3D. Bueno, que no se pase con el 3D, no me saque un ojo con una cuádriga…

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Esta entrada fue publicada en ¿Por qué a mí? Diario de una escritora y etiquetada , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

3 respuestas a Desayuno con ovejas

  1. Catalina dijo:

    <<<Mooolt bo!!! Visca la imaginació.

  2. Álvaro dijo:

    Y yo me decía, pero si yo estaba suscrito a este blog, y veo que no me llega; ya me extrañó que estuviera moderáo, pero me dije, oye, cá uno.. es cá uno, pero lo de borrarme de recibir el blog… qué cosa más rara; o la peña se monta pelis de malos y buenos muy raras, o… los duendes de la informática, que se suele decir, se lo pasan mú bien, ¿cabrá sío?? :O

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